Hace unos días... recorría la plaza de San Esteban, tras una cuarteada pelota de cuero, en pantalones cortos junto con mis amigos; la grandiosa puerta del Obispado nos servía como portería para nuestros juegos y peripecias, de esto hace un montón de años, pero realmente parece que fue ayer, cuando al meterme un gol uno de los camaradas de juegos me aventuraba hacia las entrañas de aquel magnífico edificio en pos de mi pelota arrugada. Mi mirada de miedo y furtiva hacia ese patio enorme, que nos producía un respeto inmenso, para salir corriendo con ella antes de que mi presencia fuera descubierta por algún morador de tan suntuoso edificio.
Por fin ha sido restaurado este inmueble histórico de
finales del siglo XVIII, Residencia de Obispos y Gobernadores Generales Y
lugar de descanso de grandes personajes históricos, como José Bonaparte.
Situado en la Plaza de San
Esteban, compite en solemnidad y grandeza con la Catedral de Segovia
próxima a este enclave. Esta magnífica restauración ha sido posible a
personas, como es el caso de una pareja de empresarios segovianos, que con su
gran tesón y trabajo han conseguido esta apertura del Palacio Episcopal,
conjugando la suntuosidad del edificio, su mobiliario y las colecciones
personales de D. Eleuterio Laguna y Juana Lomillos que componen el museo, junto
con las obras del antiguo museo Diocesano.
El Museo ocupa la primera planta del edificio, cuyo
mobiliario, junto con su distribución y función original, se ha conservado. La colección
la componen tres conjuntos, uno de cerámica de la familia Zuloaga, otro de
vidrio y cristal de la Real Fábrica de la Granja y un tercero de arte religioso
del Museo Diocesano de Segovia.
Tras subir al primer piso,
observando la magnificencia de su antesala, escaleras y techos originales, me
encontré con dos jóvenes que amablemente me pidieron el importe de la entrada,
en mi caso 3 euros, no soy lo suficientemente viejo ni joven para pagar 2
euros. Como anécdota destacar que delante de mí un par de segovianos, un tanto
fastidiados e indignados, tuvieron que rascarse el monedero al tener que abonar
una entrada, aún reivindicando que eran de Segovia.
Significar que no me parece caro para los tiempos que corren, pero haciendo una salvedad: ¡Podrían estudiar una fórmula que facilitara el acceso a los paisanos!
Me permito proponer una idea al señor Lute (para los amigos y conocidos)
Los miércoles considerarlo como día del segoviano, entrada libre al museo tras una consumición en su bar restaurante situado en el citado museo, de esta forma fomentaría la cultura y daría a conocer sus instalaciones, yo lo llamaría “matar dos pájaros de un tiro”.
Especial agradecimiento a dos
simpáticas empleadas del museo, María y
Patricia, que con su sonrisa y atención en todo momento supieron resolver
mis dudas y hacerme ver detalles que de no ser por ellas hubiesen pasado desapercibidos
a unos ojos normales, “GRACIAS CHICAS”.Significar que no me parece caro para los tiempos que corren, pero haciendo una salvedad: ¡Podrían estudiar una fórmula que facilitara el acceso a los paisanos!
Me permito proponer una idea al señor Lute (para los amigos y conocidos)
Los miércoles considerarlo como día del segoviano, entrada libre al museo tras una consumición en su bar restaurante situado en el citado museo, de esta forma fomentaría la cultura y daría a conocer sus instalaciones, yo lo llamaría “matar dos pájaros de un tiro”.
El Museo
Palacio Episcopal dedica, por orden cronológico, cuatro salas a la exposición, albergando
más de trescientas obras entre cerámica, pintura y fotografía de Daniel Zuloaga
y familia, así como del taller y de los colaboradores y amigos de Daniel.
Se pueden admirar obras de pequeño formato y grandes murales utilizados para
decorar portales y fachadas de edificios.

LOS ZULOAGA.
Daniel Zuloaga Boneta nació en Madrid el 8 de Abril de 1852 y murió en Segovia, el 26 de diciembre de 1921, siendo su vida dedicada íntegramente a su gran sueño, ser un exponente dentro de la cerámica y pintura tanto en España como internacional mente hablando, estando considerado uno de los renovadores del arte ceramista en España, al mismo tiempo recuperando antiguas formas de trabajo de estas.
Trabajó principalmente desde sus talleres de Madrid y Segovia, pero su obra se extiende por toda la geografía española, y gracias a su participación en distintas exposiciones internacionales, pueden encontrarse piezas suyas en diferentes países de Europa
Su trabajo se caracterizó por la recuperación de antiguas técnicas ceramistas, como la cuerda seca, la cuenca y el reflejo metálico, introduciendo los estilos de moda en Europa como el neo renacentista y el modernismo.
Por las influencias de su padre, desde muy joven trabajó en el Palacio Real, y tras su formación en Francia, abrió junto a sus hermanos su primer taller, en la Real Fábrica de la Moncloa, cuya obra más representativa fueron las fachadas del Palacio de Velázquez. Al resto de sus talleres se deben obras como la estufa del Palacio de Cristal del Retiro y la cerámica del Hospital de Maudes en Madrid, entre otras muchas.
VIDRIO DEL REAL SITIO DE LA GRANJA DE SAN ILDEFONSO.
La colección de
vidrio de la Granja “Laguna-Lomillos”
que ahora nos ocupa, conserva verdaderamente una de las colecciones más
importantes y representativas que tenemos en España, no solo por su rica
variedad de estilos, épocas o procedencias de sus piezas, sino también por la
calidad de muchos de sus ejemplares.

En la exposición se
ha seleccionado un grupo de más de trescientas piezas de vidrio y cristal de La
Granja, de una cronología que parte del siglo XIX. El conjunto de obras pasa
por el tiempo Segoviano, abarcando cronológicamente periodos Barroco,
Historicista, Clasicista e Imperio.

En el interior podrá visitarse las distintas dependencias, tanto privadas, como las que se utilizaron oficialmente para los cometidos del Obispado, manteniéndose tanto el mobiliario, como suelos, ventanales techumbres, puertas originarias de edificio en su época de esplendor.
Tras la visita, que mejor lugar para degustar un buen
vino de la zona, acompañado de un aperitivo, que nos abrirá boca, para posteriormente
poder degustar en el mismo lugar una buena cocina segoviana.
Deseando, desde esta mí humilde página, que haya sido de vuestro agrado esta visita,
os sugiero e invito a visitar y perderse por sus salas para deleitar con
tranquilidad todas sus obras. Esto ha sido un breve recorrido ante la grandeza de
obras que encierran sus muros.
3 comentarios:
Maravilloso recorrido por el Museo Palacio Episcopal. Gracias.
Unas fotos ideales.
Hace muchos años, visité la Granja, ni la recordaba...
Bss
Vaya Gustín... Ha sido como visitar yo misma el museo, no ha dejado liebre con cabeza eh jajaja
Muy chulas las fotografías, a ver cuándo aprendo yo a hacer mejores fotos...
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